viernes, 21 de marzo de 2014

EL PAPEL DEL MAESTRO FRENTE A LA DIVERSIDAD DE ALUMNOS



La integración y atención a la diversidad en el ámbito educativo consiste en la adaptación de la organización del aula y del centro a las dificultades de aprendizaje que presenta el estudiante. Pero la escuela no debe entender esta medida como algo excepcional, sino como algo necesario para el desarrollo educativo del alumno.

Se debe concebir como un conjunto de tareas que pretenden atender a las necesidades específicas de los niños y que se deben poner en práctica en el aula.

Además de la acción del profesor en el aula para conseguir la integración, será necesaria la colaboración del centro escolar y de la sociedad en general proporcionando los materiales y accesorios necesarios para todos los alumnos de forma totalmente igualitaria.

A la hora de llevar a cabo la integración de estos estudiantes debemos tener perfectamente identificadas sus dificultades. En este caso, se puede tratar de niños con malas experiencias en el ámbito familiar o en el ámbito social; experiencias que, en general, pueden provocar grandes lagunas en los principales contenidos instrumentales y repercutir en los nuevos que adquirirá el niño.



Por otro lado, en el aula también podemos tener alumnos con discapacidades físicas, psíquicas o sensoriales, niños con altas capacidades intelectuales o bien alumnos con integración tardía en el sistema educativo español.

Está claro que, en cualquiera de los casos, se debe hacer una evaluación psicopedagógica para determinar si el niño puede seguir la escolarización en el centro ordinario o si, por el contrario, precisará de un apoyo educativo en un centro o en un aula especializada.

La escuela debe ser flexible para conseguir la adaptación de cada estudiante, puesto que una escuela que no presente una cierta flexibilidad sólo conseguirá intensificar las necesidades educativas específicas de apoyo educativo de los niños con dificultades. Ésta puede facilitar los medios y recursos necesarios para una verdadera atención a la diversidad a través de los departamentos de orientación y sus respectivas evaluaciones psicopedagógicas.



Siempre y cuando un chico con necesidades educativas específicas se integre en un aula ordinaria con otros alumnos sin dificultades, el profesor tendrá en cuenta que estos niños necesitarán una ayuda distinta a la del resto para conseguir los mismos objetivos educativos.


Fuente:
http://www.ideaspropiaseditorial.com/documentos_web/documentos/978-84-9839-075-9.pdf



Aviso: Recuerda que si requieres mayor información o apoyo acerca del tema ve a las siguientes ligas.

http://www.unicef.org/mexico/spanish/educacion.html

http://www.ses.sep.gob.mx/sala-de-prensa/comunicados/item/198-inclusion-cobertura-y-equidad-educativa-para-construir-una-sociedad-mas-justa-sep/198-inclusion


Consejos:

Cuando tengas alumnos con aprendizaje sobresaliente y no sabes que hacer con ellos, trata de canalizarlos para tener mejores alumnos.



De la integración a la inclusión

La integración y la inclusión no deben confundirse, pues suponen perspectivas distintas de análisis de la realidad y en consecuencia plantean distintos modelos de intervención.
La integración tiene dos características claves, que la definen: por una parte, hay un modelo educativo determinado, que acoge a los alumnos diversos, diagnosticados o categorizados como de n.e.e., provenientes de culturas y con lenguas distintas o con determinadas características físicas, sensoriales, emocionales o cognitivas, que con la aplicación de la lógica de la homogeneidad estaban fuera del sistema y que ahora son integrados, Barrio de la Fuente (2009; 16) escribe al respecto: “el término integración está siendo abandonado, ya que detrás del mismo subyace la idea de que se orienta únicamente a alguien que ha sido excluido previamente, intentando adaptarlo a la vida de la escuela”, por su parte la (EDF, 2009, 3) añade “la integración es una cuestión de ubicación de los estudiantes con discapacidad en las escuelas, en donde tienen que adaptarse a la enseñanza y aprendizaje existente y a la organización de la escuela”.

Por otra parte, en la integración se contempla que el problema está en el alumno, que requiere actuaciones especiales y la adaptación al sistema, como señala Ainscow (2003; 19). “la integración lleva implícito el concepto de reformas adicionales cuya realización es necesaria para acomodar a los alumnos considerados especiales en un sistema escolar tradicional e inalterado”, pero estas reformas y esta adaptación se reducen al diseño de programas específicos para atender las diferencias, así Arreaza (2009; 7) lo expone claramente: “En este modelo, se adscribe a la persona “diversa” al grupo normalizado y, como excepción, se diseña un programa específico para atender las diferencias. El citado programa se recoge en una adaptación curricular y se organiza la respuesta, individual o en grupos reducidos, durante un tiempo variable, en un espacio a determinar, fuera o dentro del aula, con los recursos específicos. Para justificar las actuaciones se argumenta afirmando la excepcionalidad y transitoriedad de las medidas y, sobre todo, defendiendo la necesidad de realizar una discriminación positiva para evitar otros riesgos” Esta realidad de las escuelas, consecuencia de un planteamiento y de unos referentes determinados ya especificados anteriormente, ha demostrado su ineficacia y sus limitaciones propias de enfoques clínicos (basados en diagnósticos y etiquetaje de los alumnos) y de especialización (profesores de pedagogía terapéutica, compensatoria, especialistas en…) que nos llevan a la discriminación y a la categorización innecesaria del alumnado.



Todo colegio tiene estudiantes que poseen elevado potencial para el aprendizaje en niveles avanzados, la solución de problemas creativos y la motivación para seguir un trabajo de excelencia y rigor. Más que fuentes de adquisición de información, los colegios deben ser lugares para el desarrollo de talentos en todos sus estudiantes. … Los métodos tradicionales de escolaridad pueden llevar al fracaso la intención de hacer de los colegios lugares de desarrollo de experiencias enriquecedoras para el talento creativo de los jóvenes. … El Modelo de Enriquecimiento Escolar comprende estrategias para incrementar el esfuerzo del estudiante, su gozo y desempeño, así como para integrar un rango de experiencias de aprendizaje de nivel avanzado, junto con destrezas de pensamiento, en todas las áreas curriculares.” Joseph Renzulli.


El aprendizaje cooperativo:  una propuesta para trabajar la diversidad

La escuela durante los últimos años, ha sufrido cambios en los que poco a poco se han ido elaborando una serie de estrategias metodológicas útiles para atender a la diversidad, que la han convertido en una escuela de tipo inclusivo, el objetivo es garantizar que todos los alumnos los discapacitados físicos y psíquicos graves y profundos, los que plantean serios problemas de disciplina, los corrientes, los superdotados y quienes están en situación de riesgo sean aceptados en pie de igualdad y se les ofrezcan las adaptaciones curriculares necesarias para que su aprendizaje sea satisfactorio.

El modelo inclusivo plantea metodologías y estrategias de corte constructivista y cooperativo, capaces en su definición de atender a la diversidad dentro del aula, de educar a todos los alumnos en aulas y escuelas ordinarias.

El docente está hoy técnicamente más preparado y eso hace que el momento de cambio en el que nos encontramos inmersos obedezca más a una revolución de carácter científico que de otra índole.

Dentro de la evolución de la escuela el aprendizaje cooperativo es, en la actualidad, una de las herramientas más poderosas que tenemos para atender a la diversidad dentro de las aulas. A la diversidad de siempre, a la diversidad de ahora y a esa otra diversidad, los alumnos con altas capacidades.

Junto con la utilización de otras medidas de tipo, como pueden ser los programas de enriquecimiento extracurricular, el uso de métodos cooperativos en el aula puede completar, de forma adecuada, un desarrollo equilibrado del alumno con altas capacidades en múltiples aspectos, al mismo tiempo que beneficia al resto del grupo clase y mejora el clima de convivencia.

La línea de investigación del aprendizaje cooperativo se caracteriza por desarrollar un conjunto de procedimientos o técnicas de enseñanza dentro del aula, que parten de la organización de la clase en pequeños grupos heterogéneos, donde los alumnos trabajan conjuntamente de forma coordinada para resolver tareas académicas y profundizar en su propio aprendizaje. La metodología cooperativa tiene como objetivo, el desarrollo de habilidades y estrategias de interacción con los otros.

Cada sujeto, en función del desarrollo de sus distintas capacidades, aprende, procesa y ejecuta de diferente manera, por lo que es función de los docentes descubrir, potenciar y estimular en la medida de lo posible las diferentes inteligencias que se combinan en cada alumno.


Con la presentación de tareas múltiples en múltiples modalidades de trabajo, el aprendizaje cooperativo aumenta la probabilidad de éxito de todos los estudiantes. Esta metodología contribuye a un desarrollo específico de las otras inteligencias, ya que se aumentan en el aula la variedad y riqueza de las experiencias educativas, estimulándose así en mayor medida el desarrollo de las distintas inteligencias.

El aprendizaje cooperativo permite, además, la diferenciación curricular, favoreciendo la adaptación de objetivos y contenidos a las peculiaridades de cada alumno. Los contenidos de la acción educativa llegan a un mayor número de alumnos, ya que la información puede ser procesada y comprendida de forma distinta por alumnos con inteligencias distintas.